Al enterarse de esto, Trump habría tomado una decisión inesperada: invitar a Tucker a reuniones y conversaciones donde se hablaba deliberadamente información falsa sobre Irán, asegurando que no habría ataques ni guerra con Israel.
Días después, y confiando en esa información, el Ayatolá habría abandonado su búnker para reunirse con su cúpula militar. En ese momento se habría producido el ataque que terminó con su vida.
Ahora surge un nuevo escándalo en Estados Unidos: Trump habría pedido al FBI investigar a Tucker Carlson por posibles vínculos con Irán y espionaje extranjero.
